domingo, 19 de septiembre de 2010

CÍRCULO DE TINTA. REUNIÓN


Ayer, después de ocho años, más o menos, volvimos a reunirnos algunos de los componentes del Grupo Literario "Círculo de Tinta" en Segorbe. Acudimos a la misma llamada que veinte tres años antes hiciera Emilio uno de los componentes y a su vez fundador del grupo. 
La noche prometía, reencuentros, abrazos, complicidad renovada y unos increíbles anfitriones que nos agasajaron en un poético entorno, la parte antigua de Segorbe, en una terraza con vistas al castillo y la Sierra de Espadán. No se podía pedir más. Ha sido muy grato observar que en lo esencial nadie había cambiado, en la pasión por escribir, por la poesía y sobre todo por compartir estos momentos.
La conversación iba surgiendo sorprendida por una  lluvia que posteriormente dio paso a los versos en un íntimo recital, en esta ocasión con un público recién estrenado y de excepción, nuestros hijos que en otras reuniones no estaban.
Recordamos un poemario que hicimos entre unos cuantos miembros, todos adictos a Benedetti, a partir de uno de sus poema  No te salves. Se trataba de repartirnos los versos del poema y tomarlos como pretexto para crear un poema con cada uno de los versos del poema de Benedetti. Fue una experiencia fascinante que acabó en recital, el poemario lo titulamos A medias con Benedetti. De él extraigo dos poemas:


Y te salvas
Me diste la mano
y caímos detrás de todas las sombras.
Allí, en la trastienda de tus pensamientos
hicimos un pacto,
si te salvas
no volverás a mirar atrás
todos tus amaneceres serán únicos
e irrepetibles
contarás uno y cada uno de tus pasos
y cantarás entre cada una de mis caricias.
Todas las noches estarán llenas de misterio
y nuestras citas serán siempre la primera.
Al final, como siempre romperás el pacto
no te salvarás
a mi vez lo romperé contigo
y lloraremos juntos
caeremos detrás de todas las sombras
allí, en la trastienda de tus pensamientos.


                               EMILIO





Entonces
Situada en el umbral
de una palabra yacente.


Destroné algún diccionario
desviví algún encuentro
fortuito


y en el epicentro
del escalofrío
se  revelaron
todas las incertezas.


Desfilaron como torrentes
y hoy flotan.


Me aguardan en la intención,
y allí se deslizan
con el rigor de la lluvia
arbotantes del alma.


Enarbolan las oquedades 
de la existencia.


Entonces
situada en el umbral
la palabra se yergue.




                 MARÍA JOSÉ

martes, 14 de septiembre de 2010

OBSTÁCULOS



Mañana, primer día de curso, no voy a empezar con la consabida Prueba Inicial, considero el primer contacto crucial. Mañana trabajaremos un cuento de Jorge Bucay: OBSTÁCULOS, elegido libremente, sin imposiciones y con el firme propósito de intentar superarlos juntos. Creo que por ellos y sólo por ellos merece la pena intentarlo.

"- ¿Por qué tantos obstáculos entre mi obletivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta.
- ¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras...
Los obstáculos los trajiste tú."

martes, 7 de septiembre de 2010

CÍRCULO DE TINTA. Historia de un grupo literario



Yo situaría el período de la juventud, propiamente dicho, en torno a la veintena. De los 15 a los 20, uno anda demasiado preocupado obsevándose y observando, a su vez, como los demás le observan y de tanta obsevación, uno se siente demasiado observado como para poder disfrutar de la existencia. Por otra parte, después de los 20, entiéndase, los 30, los 40... etc, aquellos que ya los hemos sobrepasado ya sabemos lo que son... Si bien es cierto que hay quien sigue consevando esa juventud primigenia pasados los 40, incluso hay quien la eterniza. Pero, ahora, hablando en serio y como consecuencia de lo dicho, la juventud queda para mí en la veintena. Los viajes imprevistos, la facultad, los descubrimientos, los amores... y la literatura siempre presente.
En aquella época hubo un jovenzuelo de grandes ideas y mejores hechos, que pensaba (y creo que aún lo sigue haciendo) que no hay nada imposible y tuvo a bien lanzar un llamamiento en Radio3 para juntar a gente que le gustara la literatura y escribir, esa era la única premisa imprescindible. Esa emisora que difundió la noticia tenía programas tan magníficos como los nombres que les otorgaban: "Cuando los elefantes sueñan con la música" o "Caminando sobre la luna". En este último (Emilio, corrígeme si me equivoco) se lanzó el llamamiento que fue dando sus frutos a nivel nacional y la gente se fue agrupando y organizando por ciudades, Valencia, Madrid, Barcelona, Bilbao, Granada... Más tarde, surgió la idea de crear una sociedad literaria, con sus estatutos,número de registro etc... que trajo consigo interminables reuniones burocráticas que frustraban en cierta medida los intereses literarios de todos los implicados. Pero, a su vez también propiciaron las inolvidables acampadas literarias por toda la geografía española, Toledo, Aranjuez, Barcelona, Benicasim, Madrid... y ofrecieron la posibilidad de poner rostro a las personas que sólo conocías por carta. No recuerdo nada más alucinante que recitar, por todo el morro, en un cenador de los Jardines de Aranjuez (con cisne incluído), sin permisos, ni avisos, sólo por el placer de recitar y compartir el momento.
Durante esas idas y venidas, cada grupo se reunía semanalmente e intentaba sacar un boletín de aquellas actividades que realizaba en sus respectivas ciudades. Hay que decir que los de Valencia éramos los más productivos, nuestras reuniones los viernes en la facultad de filología eran sagradas al igual que los recitales por todos los garitos de la época, El Asesino, Bohemios, El Comercial, Matisse y Records de L´Avenir. Cada recital suponía un período de creación a solas, elección de música en conjunto, ensayos y producción casi artesanal de los libretos que se entregaban gratis la mayoría de las veces. Eso era literatura en estado puro y trabajo en grupo, todo por amor al arte, por la literatura y el gusto de compartir. Era increiblemente satisfactorio.
Va por ustedes, señoras y señores pertenecientes a aquel Circulo de Tinta y encantadísima de acudir de nuevo a esta sorpresiva invitación segorbina de la mano de tan buen anfitrión.

domingo, 15 de agosto de 2010

VERSIONES



Entre lectura y lectura Nocturnos de Ishiguro  e Invisible de Paul Auster, me gusta juguetear con varias antologías poéticas. Leer poesía permite ese juego y más. Puedes empezar por donde quieras, coger, dejar el libro, saborearlo a tu antojo. La libertad que otorga la poesía es extensa tanto para el que la escribe como para el que la lee. Haciendo uso de esta libertad y por azar, he comenzado por el final una antología titulada la Generación de 99 recogida por José Luis García Martín. Es curioso, pués primero leo los poemas, luego me entero de su autor y por último observo la foto y un breve resumen de su poética. Este juego poético me ha parecido muy positivo, pués me ha hecho no prejuzgar los poemas ya que no sabía de antemano el autor. Todos han nacido en los 60 y algunos son bastante conocidos.
Otra de las antologías con las que jugueteo y que al igual que la anterior yacía en mi librería de pasillo, regalada hace algún tiempo y casi sin leer es Las Ínsulas Extrañas (1950-2000), selección de José Ángel Valente, entre otros. En este caso no me sirve el juego anterior, pués no trae fotos y es imposible no ver el nombre del autor, pero es una absoluta maravilla en cuanto a extensión y calidad poética. Abarca una gran cantidad de poetas que no conocía y es una delicia pasar sus hojas una y otra vez en ese sutil papel como de biblia.
Siguiendo con el juego, últimamente he encontrado versiones de poemas conocidos, hay muchas, de autores ya consagrados y no tanto, me gustaría compartir un poema que desde que lo descubrí, hace ya mucho, me fascinó. Se trata del Soneto V de Garcilaso y la versión que propongo es de García Montero que más que versionar, digamos que toma como buen pretexto algunos versos para construir un excelente poema. Si alguien se anima estaría encantada de recopilar en este blog más versiones tanto de este soneto como de cualquier otro poema, propio o ajeno. 

SONETO V

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribisteis; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso o deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.




GARCILASO 1991

Mi alma os ha cortado a su medida
dice ahora el poema,
con palabras que fueron escritas en un tiempo
de amores cortesanos.
Y en esta habitación del siglo XX,
muy a finales ya,
preparando la clase de mañana,
regresan las palabras sin rumor de caballos,
sin vestidos de corte,
sin palacios.
Junto a Bagdad herido por el fuego,
mi alma te ha cortado a mi medida.

Todo cesa de pronto y te imagino
en la ciudad, tu coche, tus vaqueros,
la ley de tus edades,
y tengo miedo de quererte en falso,
porque no sé vivir sino en la apuesta,
abrasado por llamas que arden sin quemarnos
y que son en realidad,
aunque los ojos miren la distancia
en los televisores.

A través de los siglos,
saltando por encima de todas las catástrofes,
por encima de títulos y fechas,
las palabras retornan al mundo delos vivos,
preguntan por su casa.

ya sé que no es eterna la poesía,
pero sabe cambiar junto a nosotros, 
aparecer vestida con vaqueros,
apoyarse en el hombre que se inventa un amor
y que sufre de amor
cuando está solo. 

  

lunes, 9 de agosto de 2010

FEDERICO Y LUIS


Hace tiempo que tenía ganas de que dos inmensos poetas como son García Lorca y Luis Rosales compartieran un espacio en mi blog . En primer lugar este año es el centenario del nacimiento de Rosales, quizá algo eclipsado por otras celebraciones  y para hablar de la poesía de  Lorca, no hace falta ningún motivo. Desde que empecé a dar vida a este blog pensé en esta entrada ya que ambos ocupan un lugar destacado en mis preferencias poéticas. Lorca  fue el descubrimiento de la imagen poética, sus metáforas y su imaginación me dejaban con la boca abierta allá por el 1º y2º  de BUP. Yo deseaba por aquel entonces escribir aquello que él escribía y empecé de este modo a escribir poesía, aunque ya había hecho mis incursiones en el cole, junto a una amiga del alma. Después vinieron las lecturas de su teatro, entonces super obligatorias, que no eran más que la continuación de su poesía pero en boca de distintos personajes. Baste como ejemplo Bodas de Sangre, La casa de Bernarda Alba o Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. Esta última tuve ocasión de verla en un increíble montaje de la mano de José Luis Gómez en el casi recién estrenado(por aquel entonces) teatro Rialto y fue excepcional. Ya en COU asistí a la lectura representada por Joaquín Hinojosa de Poeta en Nueva York, aún recuerdo su potente voz inundando la escena con la Oda al Rey de Harlem. 
El descubrimiento de la poesía de Luis Rosales pertenece al ámbito de la facultad, lo conocía y lo había leído pero de pasada, con cierto resquemor. Alguien hizo que me fijara en él por segunda vez y lo disfrutara, ya que la buena poesía no entiende de bandos ni de fronteras y creo que desde entonces lo reivindico. Poseo, de aquel entonces, un precioso ejemplar de La Casa Encendida que tiene las tapas rojas y está escrito en tinta roja como esta entrada. Como casi siempre destaco y comparto un poema de cada autor que ya eran de mis preferidos en aquella época. Lorca tenía 17 años cuando  escribió La sombra de mi alma . El poema Autobiografía de Rosales es tan rotundo que no puedo leerlo sin sentir un escalofrío. Va por ellos!.

LA SOMBRA DE MI ALMA

La sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos,
niebla de libros
y palabras.

!La sombra de mi alma!

He llegado a la línea donde cesa 
la nostalgia,
y la gota de llanto se transforma
alabastro de espíritu.


!La sombra de mi alma!


El copo del dolor 
se acaba,
pero queda la razón y la sustancia
de mi viejo mediodía de labios,
de mi viejo mediodía
de miradas.
Un turbio laberinto
de estrellas ahumadas
enreda mi ilusión
casi marchita.


!La sombra de mi alma!


Y una alucinación
me ordeña las miradas.
Veo la palabra amor
desmoronada.


!Ruiseñor mío!
!ruiseñor!
¿aún cantas?.




AUTOBIOGRAFÍA


Como el naúfrago metódico que contase las olas que le bastan
para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón
en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
 

martes, 3 de agosto de 2010

ALTO TAJO


Me resulta difícil concebir el verano sin un viaje. Un cambio de ubicación, aunque no sea necesariamente un lugar lejano. La carretera, los kilómetros que van pasando y el paisaje... Recuerdo una publicidad de un coche alemán, muy bien pensada, en que aparecía una mano moviéndose al viento por una de las ventanillas, después una voz decía: ¿Te gusta conducir?. Esa mano es para mí la esencia del viaje mientras vamos en el coche. Esperamos llegar al lugar, devoramos los km., todo está en movimiento excepto nosotros. Es el momento de sacar la mano, disfrutar del viento y dejar volar la imaginación. Cualquier motivo del paisaje nos recuerda algún instante vivido, alguna persona o nos retrotrae a la infancia, son momentos impagables.
Dice Miguel Hernández en uno de sus magníficos poemas:  Tu destino es de la playa/ y mi vocación del mar, para mí son absolutamente ciertos, mi paisaje es el mar, pero hay lugares en los que te sientes bien, a los que te apetece volver aunque ya hayas disfrutado de ellos en otros veranos.
A mí me sucede esto con El parque natural de El Alto Tajo, Orihuela del Tremedal, Orea, Checa... Una tierra hermosísima, con escaso turismo que no tiene nada que envidiar a los míticos Pirineos, pués hay pueblos que superan los 1500 m de altitud. El clima en verano es increíble y el agua es omnipresente en fuentes y rios. Lo más parecido a un paisaje bucólico donde poder descansar la mente aunque sea un día de excursión.